La elección de Qatar como sede del Mundial de 2022 generó polémica desde el principio y mucho más después de que salieran a la luz las irregularidades contra los migrantes, además de su trato a las mujeres y a miembros del colectivo LGTBIQ. Hoy en día han llegado personas de todo el mundo para celebrar el evento y muchos se preguntan qué sucederá cuando todo esto termine. Natalia Junquera, enviada especial de EL PAÍS, pone en perspectiva las opciones que el país asiático tiene. “Es posible que si los qataríes ven que viene un millón de personas con ideas y prácticas diferentes. Que beben alcohol, que son ruidosas y que no pasa nada, puede ser que se abran”, ha explicado la periodista.

