La alta coincidencia entre sus jugadas y las preferidas de las máquinas fue uno de los argumentos utilizados hasta la saciedad en contra de Hans Niemann cuando fue acusado sin pruebas por Magnus Carlsen de hacer trampas. Además de factores complejos que deben tenerse en cuenta (el grado de complejidad de la posición, si algunos movimientos son forzados o teóricos o muy técnicos, etc.), ese argumento olvida el gran talento que atribuyen a Niemann los eminentes entrenadores que trabajaron con él.

