Inglaterra está echando cuerpo mientras avanza el Mundial. Atravesó el espejismo del 6-2 a Irán, el atasco del 0-0 contra EE UU y escapó después de un pequeño lío transitorio contra Gales con un 0-3, para reunir contra Senegal todo lo que ha recogido en el camino. Se vio atascada, se vio amenazada, pero supo siempre por dónde seguir, hasta solventar la eliminatoria con autoridad y presentarse a los cuartos contra la Francia del supersónico Mbappé con una delantera plena de confianza en la que por fin marcó Harry Kane.

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