El Mundial ha entrado en el territorio de las prórrogas, y en el campamento de Inglaterra en Al Wakrah, al sur de Doha, hay un futbolista que las aguarda con expectación, y con la rara esperanza de que alguna termine conduciendo a los penaltis. Marcus Rashford (Mánchester, 25 años) no contempla las tandas de desempate como una tortura, o como una lotería, sino como una oportunidad de redención: “Son grandes momentos con los que siempre he estado cómodo”, ha dicho estos días. “Ojalá tengamos otro penalti en el torneo. Lo estoy esperando”.

