Colgada de Messi, Argentina apunta ya a los cuartos de final tras un partido ulceroso de entrada. Hasta que Messi, aburrido, puso a la Albiceleste a sus pies para consuelo argentino y de los que mendigaban una miguita de fútbol. Clavó de la nada el 1-0, cambió la cara al choque y quebró a una Australia que en la última jugada casi improvisa la prórroga.

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