Copiones. El Mundial iguala. Iguala tanto que no distinguimos entre una selección africana de una europea. Como todos copian, eso que llamábamos estilo se fue perdiendo por la fuerza de la uniformización. El regate fue sepultado por el abuso de los entrenamientos en los que son obligatorios uno o, máximo, dos toques. Tampoco es fácil ver pases filtrados porque en el medio del campo es más importante no perder la pelota que arriesgarla para mejorar la jugada. Hay una paradoja difícil de entender: los equipos asumen más riesgos en el área propia que en la contraria. Razón por la cual se crea más peligro presionando la salida de los rivales que construyendo juego. Así es como vamos cayendo en un fútbol burocrático, técnicamente pulcro y de gran nivel medio, pero en el que poco a poco va desapareciendo el sentido de la aventura que caracterizaba a los jugadores diferentes.

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