Fede Valverde abandonó el lunes el estadio de Lusail con la cabeza abajo como un niño castigado, mostrando (o exhibiendo) abatimiento tras el nuevo desastre de Uruguay: 2-0 contra Portugal. Con gran dramatismo, ni siquiera hizo amago de levantar la cabeza durante los 100 metros en zigzag que tuvo que recorrer para salir del recinto. Por allí también pasó Edinson Cavani y él sí la levantó. ¿Qué les está ocurriendo?, le soltaron. “Eso hay que preguntárselo a [Diego] Alonso [el seleccionador]. Él te puede hablar más tácticamente”, replicó encogiéndose de hombros. Un rato antes, todavía sobre el césped, el defensa José María Giménez había dejado otro recado inquietante: “Nos pasó lo mismo que en el primer partido [0-0 ante Corea del Sur], no salimos a ganar”, analizó.

