”No puedo creer que esto se haya acabado”, dijo Niclas Füllkrug, figura anónima en la selección de Alemania hasta que este Mundial le brindó la posibilidad de irrumpir como goleador con dos tantos, uno contra España y otro contra Costa Rica, dos pequeñas proezas que no sirvieron de nada a su selección pero que a él le situaron en el mercado. El viaje duró dos semanas. “Tengo una sensación agridulce”, dijo; “he marcado goles por primera vez con la selección, hemos empatado con España y ganado a Costa Rica gracias a eso y, sin embargo, estamos eliminados”.

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