Hubo un tiempo en el que a mi tío Ricardo se le podría haber considerado un avance tecnológico de primer orden pues, principalmente los días de partido, mi abuelo lo convencía de quedarse de pie junto al televisor para sostener la antena con la mano: así se evitaban en casa los inoportunos cortes de señal mientras te garantizabas mayor nitidez en la imagen.

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