Los mandamientos de la iglesia católica son diez, si es que no los han cambiado desde que salí del colegio de los Jesuitas de Bilbao hace ya unos años. No me los sé todos, pero recuerdo perfectamente que se podían resumir en dos. Amarás a dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo. Los de la iglesia madridista son también variados, como fui aprendiendo desde aquella tarde del verano de 1976 cuando me presenté en el pabellón de la Ciudad Deportiva con pantalón corto y la maleta llena de sueños y también de bollos de mantequilla, que me habían advertido que en Madrid no había.

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