Atribulada por caer en el cuarto partido en los últimos siete Mundiales, México se fue de Qatar en el tercer encuentro de la fase de grupos. Se ahogó en la orilla el equipo que dirige Tata Martino, que ganó a Arabia Saudí, le marcó dos goles, pero se quedó a uno de la clasificación en una triste epopeya que puede significar el final del técnico argentino al frente de uno de los banquillos más calientes del mundo. En la comparación con pasadas actuaciones sale perdiendo Martino, pero la sensación es que México no sólo ha perdido nivel respecto a citas pasadas sino que vuelve a penar por la inexperiencia de sus futbolistas en Ligas más competitivas que la azteca. Siete jugadores de la competición local comenzaron el partido en el equipo que se alineó en una cita decisiva que acabó en fiasco a pesar de los merecimientos finales, de un postrero bombardeo que llevó hasta 25 la cifra de remates intentados, casi la mitad de ellos entre palos.

