<strong>Estados Unidos</strong> se tomó la revancha del famoso partido de la paz del Mundial de 1998 que se llevó Irán (1-2) y sellan su pase a los octavos de final. Sufrieron en la segunda parte más de lo esperado los de <strong>Gregg Berhalter,</strong> como ya les ocurrió ante Gales, pero se impusieron con justicia a la selección de <strong>Queiroz</strong>. Le metieron sobre todo más intensidad que su rival y Pulisic culminó una buena jugada que acaba con una selección de Irán que ha sido capaz de competir hasta el final pese a vivir bajo un clima casi irrespirable. Como era de esperar, el duelo fue vibrante, intenso, de ida y vuelta, con dos selecciones que volvieron a dar ejemplo de deportividad pese a todo lo que les rodea y con una grada volcada. Ni siquiera hizo falta ningún gesto de paz como en el 98. Les bastó con mostrar lo que mejor saben hacer, jugar al fútbol.

