México necesita apelar a esas tardes de ligera gloria en los Mundiales donde, contra todo pronóstico, se comen al mundo. Son pocas, pero sirven para nutrir la narrativa que necesita el Tri para aspirar a octavos de final en Qatar. Si antes, en 2010, vencieron 2-0 a Francia y si en 2018 madrugaron a Alemania (0-1), convertirle tres goles, por lo menos, a Arabia Saudí, es una misión no tan imposible. El asunto es que a esta selección mexicana le falta el gol.

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