Hace unos meses, Neymar le dijo a Rodrygo que veía en él al heredero del 10. El madridista, que de niño lo idolatraba, le respondió que esperara, que tenía que jugar un poco más. Pero al menos una pequeña parte de la sucesión se aceleró, y en su partido en un Mundial, después de haber jugado solo 15 minutos en el primero, Rodrygo se vio tratando de enmendar los problemas que provocaba la ausencia de Neymar en Brasil, igual que hace pocas semanas remendaba los costurones del traje del Real Madrid provocados por las lesiones del Balón de Oro Karim Benzema.

