Un gol para nostálgicos madridistas permitió a Brasil apañarse sin Neymar ante Suiza, tan afanosa en defensa como en los huesos en ataque. Hasta dos veces tuvieron que coordinarse Rodrygo, Vinicius y Casemiro para que la Canarinha certificara su clasificación para octavos. Y, de paso, para que la selección de Tite ganara tiempo para el regreso de Neymar. Con Brasil del revés, tras un bingo anulado a Vinicius, el tanto que sentenció a los suizos fue de Casemiro. Tan protagonista como sus dos excompañeros en el gol invalidado y en el sellado. Y lo más notable, en la gran mejoría de la Canarinha. Irrumpió Rodrygo, se agitó Vinicius y se remangó Casemiro. Demasiado para Suiza.

