La defensa de Corea es como la de Osasuna: todos se llaman igual, los rojillos García, los orientales Kim, pero los Kim de Corea no se pueden comparar a los García de Pamplona. No al menos en contundencia, así que después de siete saques de esquina botados contra Ghana, de la jerarquía de Son en la vanguardia coreana, de la desconexión ghanesa que dejaba a Iñaki Williams corriendo de aquí para allá, persiguiendo sombras, pidiendo balones y recibiendo melones, a pesar de todo eso, bastó una falta botada desde la banda para que todos los Kim de Corea quedaran retratados.

