Irán ya no solo es protagonista en la grada y en la sala de prensa sino que también se reivindica en la cancha después de derrotar a Gales por 0-2. A partir de ahora habrá que hablar también de fútbol, como pedía el seleccionador Carlos Queiroz, porque su equipo no paró de jugar muy bien hasta que doblegó en el tiempo añadido a la selección del inocuo Bale. El dominio iraní fue tan perseverante como progresivo y efectivo: empezó por generar las mejores ocasiones, provocó después la expulsión del portero de Gales (m.87), el único que le impedía el triunfo, y acabó por marcar en el 97, a dos del final, cuando dominaba el juego, y anotó un segundo gol a la contra en el momento en que reaccionaba el equipo de Page.

