Respeto. Empezaré por destacar lo que para mí mejor manejaron los jugadores españoles y Luis Enrique en el partido contra Costa Rica. Fue algo más que el balón. Se trata de su actitud, la combinación entre competir hasta el último minuto, sin perder el respeto a un rival al que estás goleando. Parece lo normal, pero ahí se ve el nivel de compromiso, compañerismo con el rival y profesionalidad de los jugadores. A nosotras a menudo también nos pasa encontrarnos en situaciones de este tipo, grandes goleadas. Cuando sucede, nos comunicamos dentro del campo para no relajarnos. Por un lado, la importancia de seguir trabajando, de hacer las cosas bien, de dar importancia a cada detalle, para que cuando lleguen los días en los que haya menos ocasiones, seamos capaces de hacerlo bien. Por otro, no hace ni falta que nos digamos que hay que respetar a las rivales. Mis compañeras y yo intentamos empatizar con las rivales, ponernos en su lugar y pensar en qué nos gustaría a nosotras si la situación fuese al revés. Porque goleadas podemos recibir cualquiera. Por tanto, ni celebraciones excesivas, ni lujos innecesarios en el césped, así también se forja un equipo campeón.

