Uruguay presenta una nómina estimable de jugadores, algunos jóvenes muy emergentes y otros zorros viejos que saben moverse en los vértigos de un Mundial. Su estreno en Qatar, sin embargo, dio para poco pese a sus dos palos. Ni ofreció buen juego ni disfrutó del sentido de la oportunidad. Solo con balones largos en la primera mitad y con un arreón final alteró el pulso de una Corea del Sur con buenas intenciones, pero escasa de miga.

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