Los futbolistas de la selección de Alemania mostraron su descontento con la FIFA con una poderosa imagen en el posado inicial: con la mano cubriendo la boca. El organismo que rige el fútbol mundial vetó el brazalete one love, que pretendía concienciar sobre la situación de los derechos humanos en Catar, en particular del colectivo LGTBI+ y la Mannschaft ha contestado con ese gesto de equipo silenciado justo antes de enfrentarse a Japón en su debut, que acabó con derrota. “Una vez acabada la función de Infantino, ahora es el turno de los futbolistas”, ha señalado Ramon Besa, periodista de EL PAÍS, durante su intervención en el programa Fútbol Sapiens, de Universo Mundial.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *