En una especie de descampado a las afueras de Doha, Qatar ha construido mil barracones para acoger a aficionados que asisten al Mundial. Las cabinas son enanas y el calor en su interior es asfixiante porque el aire acondicionado es una máquina con ruedas y sin mucha potencia. “Esto nos ha costado 200 euros la noche, sin desayuno ni nada”, explica David Pinillos, de 40 años, nacido en Logroño. Con el grupo de la peña Marea Roja, llegó la noche del martes a Doha desde Dubái. “Allí nos quedamos en casa de un amigo y volamos aquí las vísperas de cada partido de España, porque así nos sale más barato. Los vuelos directos a Doha costaban 900 euros ya hace meses. A Dubai es mucho menos y además hay más libertad, te puedes tomar una cerveza si quieres. Calculo que todo el viaje serán un mínimo de 3.000 euros. En el Mundial de Rusia me gasté eso y solo fuimos hasta octavos”. Esta, reconoce, es la única situación en la vida en la que no le importaría gastarse más dinero: “Eso significaría que España llega lejos”.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *