Ni Mbappé, ni Dembélé, ni Tchouameni. La esperanza de Francia en Qatar es Adrien Rabiot, el discutido mediocampista de la Juventus. Escoltado por el laborioso Griezmann, este jugador de larga zancada coordinó la remontada de su selección después de que Australia le metiera el primero. Muchos confunden a Rabiot con un vanidoso. No se percatan de que, pese a su aspecto de artista dramático, respeta los deberes fundamentales de ayuda al equipo en todos los órdenes del juego.

