Pocas selecciones se han mostrado más reivindicativas y combativas con Qatar que Dinamarca, predispuesta a llevar el brazalete OneLove en favor de los derechos del colectivo LGTBI hasta que la FIFA intermedió y negó la mayor. También su marca deportiva, Hummel, expresó su disconformidad con la violación de los derechos humanos, pues creó una tercera camiseta de color negra por completo y adujo: “No queremos ser visibles durante un torneo que ha costado la vida a miles de personas”. Pero ese tono batallador lo plasmó mejor en el campo Túnez, conjunto aguerrido y gallardo como pocos, gasolina pura. Aunque ni uno ni otro encontró la mejor expresión del fútbol, un gol que festejar.

