El primer tiempo del Inglaterra-Irán pareció no terminar nunca. Cuando llegó al minuto 45, las pantallas del estadio Ahmad bin Ali anunciaron 14 minutos de tiempo añadido. Y ahí se detuvo el cronómetro público. Casi un cuarto de hora sin referencias ni para el público ni para los jugadores de cuándo podría terminar aquello. En el partido inaugural, Qatar-Ecuador, se añadieron 10 minutos, 12 en el Senegal Países Bajos, 14 en el Estados Unidos-Gales, y 10 más en el segundo tiempo del Inglaterra-Irán. En total, 60 minutos de añadido en los cuatro primeros encuentros, un cuarto de hora de media. Así seguirá siendo a lo largo del torneo, y no se puede decir que no hayan avisado.

