La canícula es justiciera en las cuidadas instalaciones de la Universidad de Doha, donde España ha ubicado su campo base en este Mundial. El polvo desértico se posa sobre el mármol blanco de los muros bajos que rodean las flamantes viviendas enclavadas en la periferia de los ocho kilómetros cuadrados que abarca el complejo universitario de la capital catarí. La mezcla de la grava del desierto y el preciado material de construcción define Qatar de rincón a rincón: lujo por doquier en medio del desierto.

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