Ya al borde del final de su carrera, Gareth Bale se asoma esta noche a un sueño medio imposible con el temblor de quien siempre lo vio lejísimos. La víspera del regreso de Gales a un Mundial del que ha estado ausente desde 1958, hoy contra EE UU (20.00, Gol Mundial), el exjugador del Real Madrid llegó tres cuartos de hora tarde a su rueda de prensa, pero con una sonrisa perenne, entre la emoción y los nervios. Bale percibe la ocasión como algo gigantesco: “Estar aquí es el mayor honor para nuestro país, algo que no hemos hecho en 64 años. Es historia. Los niños no tendrán clases, qué suerte tienen”.

