Nadie dramatizó con la ausencia de Karim Benzema. Cuando los jugadores de Francia se reunieron para desayunar en el hotel de Al Messila, en el distrito más señorial de Doha, este domingo por la mañana, el delantero ya se había marchado. Tras conocer en el hospital que sufría una lesión que le impediría disputar todo el Mundial prefirió, dicen en la concentración, ducharse y subirse a un vuelo regular de Qatar Airways a las 8.00. No estaba de humor para esperar al mediodía para coger un avión privado. No tenía cuerpo para despedirse de sus compañeros. “Lo vi salir del entrenamiento camino del hospital y ya no lo volvimos a ver más”, dijo Konaté este domingo.

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