El triunfo de la honrilla fue para el Barcelona, pero la fiesta en Belgrado fue de Olympiacos, de las calles de la ciudad a las gradas del Stark Arena. Los azulgrana vencieron sin consuelo en el partido por el tercer y cuarto puesto de la Final Four de la Euroliga, mientras la multitudinaria hinchada griega desplegaba con orgullo los cánticos de apoyo a su equipo en el regreso al baile de la nobleza continental, sin reparar en la derrota.

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