Costa Rica ha cambiado cinco veces de entrenador desde el Mundial de Rusia. Contrató a un argentino con nacionalidad uruguaya, Gustavo Matosas, exjugador en los noventa del Málaga, Lleida y Valladolid, que dimitió porque estaba aburrido. Textualmente. “No sabía que era tan aburrido dirigir a una selección. No me siento productivo, a veces parece que estoy de vacaciones”, confesó cuando se marchó tras 11 meses en el cargo. Luego apostó por uno de esos eternos interinos de la casa, Rónald González, y lo tuvo que echar después de 11 partidos sin ganar. Y al final encontró carril con un viejo zorro colombiano, Luis Fernando Suárez (62 años), que ya había llevado a Ecuador y Honduras a dos Copas del Mundo, en 2006 y 2014, respectivamente.

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