Fahad llegó hace unos meses hasta la puerta de la ciudad deportiva del club al que pertenece y se la encontró cerrada. Preguntó de forma educada y tranquila por qué no había entrenamiento y le respondieron que se habían suspendido hasta después del Mundial de futbol. » Uff, eso van a ser muchos días sin mi deporte favorito”. Y no es que Fahad no este acostumbrado a que en su país, Qatar las cosas de la frecuencia de los entrenamientos sea una cuestión ordenada y sencilla. A él siempre le han visto jugando con una pelota, soñando con jugar en los más grandes estadios y es un seguidor empedernido de todas esas ligas que se juegan en Europa y que traen ejemplos a los que imitar.

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