Tiene Novak Djokovic motivos para sonreír en este miércoles turinés. El serbio, de 35 años, acaba de vencer a Andrei Rublev (6-4 y 6-1, en 1h 07m) y de sellar su pasaporte para las semifinales de la Copa de Maestros por undécima vez y, remarca, jugando uno de sus mejores partidos este año; le anuncia además un periodista que su expreparador, Boris Becker, encarcelado desde hace seis meses por delitos financieros, obtendrá la libertad condicional antes de Navidad y él agradece la “muy buena noticia”; y en tercera instancia, un reportero australiano le pregunta sobre el giro (no oficializado todavía) de su relación con Australia, que le indultará después de lo ocurrido en enero y, por tanto, obtendrá el visado que le permitirá viaja allí en diciembre, según los medios del país.

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