Max Verstappen demostró ayer que <strong>un campeón del mundo tiene su propia hoja de ruta, sus manías y sus tics. </strong>Cuando nadie se lo esperaba, ni él lo necesitaba, le cobró la factura a Checo Pérez, de la que Checo ni se acordaba, la del KO de Mónaco que le sentó como un tiro a Max, que quería la pole y ganar.

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