La escena se parece a cuando Daniele De Rossi no quiso salir al campo porque había que remontar el partido contra Suecia que dejaría sin Mundial a la Nazionale. No quedaba apenas tiempo. Se necesitaba munición. Y el capitán de la Selección y de la Roma consideró, contradiciendo a su técnico, que no era el indicado para evitar la catástrofe. “¿Yo? ¡Para qué coño voy a entrar si tenemos que ganar, no empatar!”, le gritaba al cuerpo técnico negándose a quitarse el chándal. Y no jugó.

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