Tuvimos que parar los entrenamientos y pasamos más de un mes fuera del agua por las<strong> informaciones que nos llegaban de la Xunta sobre alta contaminación</strong>. Dediqué aquel tiempo a la limpieza y conservación de las playas. Fue por iniciativa propia, sin que nadie preguntase o lo pidiese. Y como yo, la mitad de la gente. Al fin y al cabo mi oficina era la playa».

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