A <strong>Pedri González</strong> (Bajamar, Tenerife, 2002) el Mundial de Sudáfrica le pilló con siete años. Insultántemente joven, tampoco sabe quién es Al Gandhour y el triunfo en la Euro 2008 le pilló muy de refilón. «Yo soñaba con ser futbolista, como todos los niños, ¿pero esto?», confiesa el canario, con esa sonrisa que no se quita jamás, y con la ilusión desbordada por su presencia en el Mundial de Qatar. «Pero nervios cero», apunta mientras se enfunda la camiseta de la selección. «¡Ya estoy en Qatar!». Dice que no le pesa ni la estrella que La Roja lleva bordada en el pecho y solo piensa en añadir en otra. No le parece una locura pensar en grande. Entre otras cosas, porque es lo que les pide el seleccionador. «De miedo no vamos a morir».

