El reloj todavía se estaba quitando las legañas en su camino hacia el minuto 1 <strong>cuando Iván Alejo le calzó la primera a Vinicius</strong>. Un golpe con los dos brazos sobre la línea de banda que más que una falta era un mensaje. A un partido que empieza así es difícil pedirle que no acabase como acabó, <strong>con los protagonistas lanzándose pullas desde zona mixta o redes sociales casi dos horas después del pitido final</strong>. Una historia de fango que tiene varias líneas argumentales y protagonistas <strong>que confluyen en un mismo punto: la agresión de Fali a Rodrygo.</strong>

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *