Un delantero guerrillero como Muriqi caricaturizó a un Atlético en caída libre. El atacante kosovar encarna cualidades que ya no asoman en el equipo de Simeone. Marcó un gol y fue la cabeza visible de un Mallorca ordenado, fajador y con un plan claro a seguir. Todo eso podía ser antes el Atlético de Simeone. Nada de eso es ahora. Solo parecen quedarle los arreones finales ya con el agua al cuello y otra derrota que coleccionar. Su puesta en escena reveló que la hemorragia de juego que padece no cesa.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *