Ya en la jornada uno (tras el empate con el Rayo), en la ¡primera jornada!, lo ‘sepultaron'<strong>. «Xavi no tiene capacidad para entrenar a este Barça», se escuchó y leyó</strong> por parte de más de un sesudo analista (ellos saben quiénes son). La carga, que creían que era definitiva, llegó con la eliminación de la Champions, que vieron como un fracaso (coincido), pero que les sirvió para ratificar su apriorística opinión que, por entonces,<strong> era muy seguida: «A este Xavi le viene grande el equipo».</strong>

