Hay victorias que saben a gloria por el momento, por las circunstancias, por el rival y por el escenario, pocos tan exigentes como el cuadrilátero de El Sadar. Jugó el Barça como el líder que era después de la caída del Madrid en Vallecas y será con independencia del partido de este jueves en el Bernabéu antes del parón del Mundial. La respuesta azulgrana a la derrota blanca fue incontestable en Pamplona. La victoria tuvo un mérito enorme si se atiende a las adversidades acumuladas por el Barcelona. A un gol en frío en una jugada precedida de falta, siguió la expulsión a la media hora de Lewandowski y un arbitraje desquiciante de Gil Manzano. El encuentro no podía tener peor pinta para el Barça. Al equipo de Xavi, sin embargo, le salió el colmillo después de los dientes de leche mostrados en noches como la del Inter y firmó un remonte inédito en los tiempos de Xavi.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *