“Todos los niños querían ser su amigo”, explica un entrenador de la Masia. Gerard Piqué llegó al fútbol base del Barcelona en 1997 para jugar en el Alevín B, por entonces, la primera de las categorías inferiores. Su padre lo pasaba a buscar en un Porsche; su madre, en un Mercedes. “Al resto de niños, Gerard les llamaba mucho la atención. Tenía dinero, era gracioso. El payasito del grupo. Y jugaba muy bien, claro”, cuenta la misma fuente. No hace mucho tiempo, este preparador se cruzó con la madre de Fàbregas, compañero de Piqué en la Masia.

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