La penitencia de Fernando Alonso en Bakú tuvo 21 vueltas de duración. Las que pudo sostener un Gran Premio de Azerbaiyán difícil desde que su Aston Martin AMR26 llegó al circuito y doloroso en una carrera en la que cerraba la parrilla con la única compañía del Cadillac de Valtteri Bottas. No existió velocidad, rendimiento y lo único que podía rescatar es el rodaje para preparar las dos citas que se suponen más favorables para su monoplaza, el Gran Premio de Bahréin en Malasia y el de Singapur con formato sprint.

