<strong>Los hombres de Luis de la Fuente están bien, con entusiasmo, confianza y energía</strong>. Y ahora, tras superar a la anfitriona después de un final agónico, <strong>han añadido a su alma de campeón una parte vital para lograr el ansiado título: <em>el corazón</em></strong>. La selección española pasó por un <strong>proceso que todo equipo debe sufrir en sus propias carnes si quiere alcanzar la gloria eterna</strong> en el mundo del fútbol. Ese saber sufrir que termina dando el empaque necesario para poder afrontar cualquier dificultad con la madurez necesaria. «<strong>En esas últimas jugadas, cuando el cuerpo no puede, se va con el corazón. Así que vamos a por ello, a disfrutar y a celebrar, pero también con tranquilidad y con calma, que en cuatro o cinco días tenemos las semifinales»</strong>, confesó <strong>Dani Olmo</strong> después de firmar un tanto y una asistencia que le sirvieron para lograr el <strong>MVP</strong> del partido.

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