El Barcelona todavía no había certificado la segunda posición en la liga, billete para la próxima Supercopa de España, pero la expectación no estaba en el campo. Estaba en la afición. “En el Barça siempre hay ruido, hay muchos medios. Muchas veces es desagradable y cruel, te hacen sentir pequeñito, pero hay que aceptarlo, esto va de ganar partidos”, expuso Xavi Hernández. Después de una semana convulsa en el Barça (una más), en la que Joan Laporta envió el mensaje de que había perdido (una vez más) la confianza en Xavi Hernández, el equipo azulgrana regresaba a Montjuïc. Y nada más aparecer los muchachos de Xavi en el campo, una porción de la hinchada, impulsada por la grada de animación, enseñó su veredicto: “Laporta, no; Barça, sí”, “Xavi, sí; Laporta, no”. “Yo no busco eso, quiero la unión, el consenso, no me ha gustado… pienso en hacer equipo, somos de grupo y más en el Barça. Ha sido desagradable y ojalá lo podamos reconducir”, subrayó el preparador del Barcelona.

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