El martes por la noche, en las entrañas del estadio de Nueva Jersey, Lionel Messi reunió a sus muchachos pocos minutos antes de la semifinal ante Canadá, un rival sin tradición, incapaz de generar la chispa a la que la selección argentina suele recurrir como combustible para darse más fuerzas. Las arengas apelan al factor emocional, no al estratégico, y el 10 encomendó una misión colectiva en tributo a un héroe albiceleste ya en retirada. “¡Pasemos a la final por Fideo!”, les pidió el capitán a sus compañeros, como el lobo que lidera a su manada, en alusión a Ángel Di María, todavía vigente y titular ante los canadienses, pero que a sus 36 años se despedirá de la selección nacional este domingo en la definición de la Copa América, en Miami. La última conexión de los rosarinos Messi-Di María será en su hábitat natural: las finales.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *