Hubo fiesta en la Catedral con la victoria del Athletic en una tarde de despedidas. Todo salió como esperaba la grada, y contribuyó mucho a ello que el Sevilla saliera desmotivado en un partido en el que no se jugaba nada. Raúl García y Muniain jugaron su último partido en San Mamés con la camiseta del Athletic; salieron al césped con sus hijos, se hicieron fotos de recuerdo, las últimas, y antes del minuto 20 ya habían marcado un gol cada uno. No se puede pedir más a una despedida. En el bando contrario, Jesús Navas, que se iba pero no, tuvo que dejar el campo en el minuto 44, y como el público estaba de fiesta, también le dedicó una gran ovación cuando se marchaba.

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