Durante casi toda la noche, pareció que el Real Madrid iba a escapar al destino que anunciaban los 176 centímetros de estatura media de su defensa, también su inexperiencia. Sin embargo, el destino les derribó precisamente como se esperaba. Por arriba. Después de 25 centros al área, después de algo más de 93 minutos de juego en los que dominaron el encuentro, tanto la pelota como el ritmo y los momentos en los que rondaron a Oblak, el Atlético desactivó la alegría local en el último envío aéreo. Memphis cabeceó hacia atrás en la frontal, y Llorente, también con la cabeza, les birló la victoria, y ese hueco de cuatro puntos que habían abierto contra el Girona, el siguiente visitante del Bernabéu. Lo que apuntaba a noche consagratoria de Brahim, que se fue dejando a la grada en pie después de un gol y una colección de prodigios, terminó en desilusión.

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