Ni siquiera en los malos momentos sabe esconder esa sonrisa tan suya, tímida pero divertida, ese carácter afable y abierto que conecta con los aficionados al ciclismo. Así quedó patente en la salida de la Volta Catalunya de ayer, baño de masas el suyo en Sant Feliu de Guíxols. Sepp Kuss (Durango, Estados Unidos; 29 años), Pep Kuss para los hinchas catalanes porque vivió en Girona (su mujer Noemí es de Tiana) y ahora lo hace en Andorra, las pasó canutas en las rampas del Angliru de la Vuelta del curso anterior porque sus compañeros de equipo Vingegaard y Roglic le enseñaron la matrícula y veía perder el maillot de líder, también la oportunidad de ganar una gran vuelta. Pero apareció Mikel Landa para darle ritmo y hacerle un favor inesperado, pues aguantó por segundos el liderato. Sonrisa al canto. Aunque esa noche, por una vez, se volvió un poco taciturno.

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