Tan fulgurante como el récord mundial de maratón que logró el 8 de octubre pasado en Chicago (2h 0m 35s) fue el paso por la vida de Kelvin Kiptum, atleta keniano fallecido a los 24 años y 72 días a las 23:00 del domingo cuando perdió el control del Toyota Premio que conducía y chocó contra un árbol en la carretera de los campeones, la Eldoret-Kaptaglat, la arteria principal del Valle del Rift, la falla de África del Este en la que han nacido los más grandes maratonianos de la historia. Junto a Kiptum falleció su entrenador, el ruandés Garvais Hakizimana. Sharon Kosgey, una mujer que les acompañaba en el vehículo, resultó herida grave, según informó el comandante de policía de la provincia de Elgeyo Marakwet, Peter Mulinge, y recoge France Presse. Fue un talento bendecido por los dioses y castigado por el destino, un talento, así, de artista.

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