Después de todos los lamentos, todas las disquisiciones, los mensajes del capitán y las charlas internas, Inglaterra sigue seca. Pero sigue adelante. Cerró en Colonia la primera fase con solo dos goles en tres partidos, pero en cabeza de su grupo, a la espera de un tercero para su cruce de octavos del domingo, en el lado del cuadro que le cruzará luego con Italia o Suiza. Su sequía condenó también definitivamente a Croacia, que dependía de una goleada suya a Eslovenia, que celebró su pase a la fase del KO por primera vez en su historia. Nada más lejos: la celebración del rival comenzó con Oblak, el portero imbatido en una noche en la que Inglaterra no encontró lo que buscaba.

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