El Betis perdió dos puntos y, lo que es peor, a Isco, que se llevó la mano a su pierna en el minuto 83 con evidentes gestos de dolor. Habrá que ver el alcance de la lesión del alma del Betis, que no pudo casi nunca con un Getafe fiel a su estilo, que se llevó un punto muy merecido de Heliópolis. Podrá gustar más o menos que un equipo comience a perder tiempo en el minuto 30 de la primera mitad y que no tenga reparos en detener con faltas tácticas a su rival, pero mientras el árbitro lo permita y se juegue bajo el reglamento no hay nada que objetar. Cada uno se busca la vida como puede y todo el mundo tiene derecho a comer. Al Betis, por supuesto, le faltó energía y fútbol para superar a un Getafe que va siempre de verdad. Y si encima se pone por delante en el marcador, es muy complicado meterle mano. Lo que tiene que analizar el Betis es por qué depende tanto de Isco, que no apareció en la segunda mitad con el 1-1, y por qué su técnico, Manuel Pellegrini, no cuenta con sus delanteros y tiene que poner a Fekir, en busca de su mejor forma, de atacante. El empate, por lo tanto, fue el resultado final de un encuentro muy igualado, con 11 amarillas, muchas faltas y continuos parones en el juego que, eso sí, perjudicaron bastante al Betis. El punto apenas le sirve en su pelea por jugar en Europa.

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